Lágrimas escapan de mis ojos y recorren mi
rostro, contorneándolo para luego caer, esfumarse, dejar atrás un pedacito de
aquella pena que siento, de aquel enojo, de ese dolor… ¿Por qué hay
sentimientos que se expresan con lágrimas mientras que otros desembocan en
enormes sonrisas? ¿Cuál será la diferencia? ¿Por qué no llorar cuando estás
contento y reír cuando algo no tan agradable pasa? Quizás sea mejor llorar de
felicidad para saber que algo causó que esas lágrimas caigan, pero no que cada
una de ellas sean producto del dolor. Quizás sea mejor reír cuando estás
triste, enojado, cuando algo provoca que sufras porque así, y quizás sólo así, veas
las cosas de otro modo, no te afectarían como lo hacen las malditas lágrimas.
Está bien, dicen algunos que lloran de
felicidad, de emoción, pero en ese caso acompañan las lágrimas con sonrisitas,
con miradas dulces, conmovidas… y no con esa ida y vuelta de pensamientos
absurdos que no hacen más que hundirte en ese dolor, en la soledad, el desgano…
Muchas veces cuesta creer que la gente no es
como se muestra, que nunca terminas de conocerlas, que quizá en quien confías
tu vida entera… te decepciona, te mostraron cosas que no son. Pensás por un
momento ¿qué pasó? ¿qué hice? Y no…. No hay respuestas.
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