viernes, 11 de julio de 2014

Mi mente habla.


   
La última vez que escribí algo acá lo hice porque estaba "inspirada" porqué algo vino a mí y tuve ganas de escribir, no sé porqué... 11 días después a mi mamá la internan de urgencia. 17 días después cerró sus ojos y dio su último suspiro en este mundo. Exactamente a un año de la muerte de mi papá perdí a mi compañera de la vida, mi consejera, mi fuente de cariño, de abrazos, de sonrisas. Mi ídola, mi confidente... mi mamá.     Desde ese momento quise volver a escribir pero no, ya no pude, ni siquiera darme aliento a mí misma como esa vez, esa vez donde estaba pasando por un momento difícil pero... podía con ello. Todavía podía. Ahora a casi a 9 meses de su partida digo que no puedo más... digo que intento, digo que trato, digo que pongo todo de mí, pero esto me está sobrepasando. No me siento comprendida, siento que me echan la culpa hasta de lo más mínimo, en momentos difíciles es cuando uno se da cuenta de muchas, MUCHAS cosas.
Algunos comienzan a ponerse extraños con uno, otros simplemente desaparecen... o cosas peores. Si uno no se cuida solo nadie lo hará por vos. ¿Saben qué? El egoísmo suele reinar cuando no debe. La empatía suele ser muy difícil si uno no pasó por una situación similar o incluso si fue así, porque no todos afrontamos de la misma manera la vida.
A casi dos años de la pérdida de mi papá y 9 meses de mi mamá puedo decir que... Hoy estamos y mañana no sabemos. Que la vida está llena de cosas lindas pero también de cosas muy feas. Que jamás terminamos de conocer a alguien. Que dejar todo por alguien es algo que muy pocos valoran...
Sé que nadie va a leer esto, pero, ¿y qué? La vida puede ser injusta, puede clavarte una espada por la espalda y sí, puede que nadie esté del otro lado para ayudarte. Hay que seguir...seguir por los que ya no están pero sobretodo por uno mismo, seguir porque.. la única certeza es la muerte, todos nos vamos a morir, y no sabemos cuándo. ¿Quién dice que los sueños no pueden cumplirse? Hay que aprender a vivir con el dolor aunque sea prácticamente insoportable, aunque nadie comprenda, ni quiera, o ni siquiera intente al menos comprender. La tristeza suele invadirnos, la tristeza suele envolvernos en un manto oscuro, cegándonos y haciéndonos sentir más débiles pero... ¿quién dice que no se puede? Nadie.
No es para nada fácil seguir sintiendo que nadie nos comprende, sintiendo que... prefieren alejarse. Haciéndote sentir inferior, sola, que no importas, que arruinas todo lo que pasa por tu lado... pero se puede, les digo que se puede.
Sé que no soy la única que pasa por momentos difíciles, se supone que todos tenemos una misión en el mundo... me gustaría poder ayudar a quien no tiene una mano, escuchar a quien necesita ser escuchado. Y sacarle sonrisas a aquel que está dominado por las lágrimas.
Todo puede cambiar... incluso puedes dejar de ser todo para alguien y que te lo afirme en tu propia cara, ver como esa persona puede cambiar de un día para otro... duele, duele mucho. Recibir un golpe tras otro puede llegar a hacernos decir adiós, y Dios quiera que no pase. No esperen jamás algo de otra persona, porque... la decepción puede llegar a ser más grande que la desilusión.
Por mi cabeza pasan muchas cosas, millones de cosas que quieren salir a la luz, aclararse o desaparecer.
Disfruten hasta lo más mínimo, la vida es una sola. Quizás hoy estás en el fondo y mañana...sonriendo en la cima.



-Los amo mami y papi, por la eternidad.